LAS ISLAS TRIUNFAN EN LAS COCINAS

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Este elemento contribuye a que la cocina se convierta en centro neurálgico de la casa

 

La pasión, multitudinaria y contagiosa, por la gastronomía ha aterrizado en las cocina domésticas. Los programas de televisión han generalizado el gusto por los fogones y han promovido la proliferación de chefs aficionados y del movimiento foodie (apasionados por la gastronomía). Convertir la cocina en una de estilo profesional está en la mente de muchos propietarios, que hasta hace poco desconocían qué era el teppanyaki o plancha japonesa y los sistemas dominó, que alternan diferentes métodos de cocción en una misma placa (barbacoa con piedras de lava volcánica, wok, freidora, gas, inducción y vitrocerámica, por ejemplo).

 

La isla es el elemento estrella en estos espacios. "Es un módulo central compuesto por cajones y armarios inferiores, claves para el almacenaje, con una encimera que debe resultar extremadamente flexible para la preparación y servicio de las comidas", señalan en Silestone Institute. Pueden ser el lugar donde cocinar o el espacio en el que comer y socializar.

 

 

El 44% de los particulares que renovaron su cocina el año pasado apostó por un diseño más abierto al resto de la casa, según Houzz. A esta tendencia contribuyen las islas de cocina. "Es un elemento distribuidor y separador de ambientes y resulta fundamental en espacios diáfanos donde desempeñan un papel decorativo. Las islas de cocina contribuyen a que la cocina se convierta en el centro neurálgico de la casa, un espacio multifuncional en el que poder vivir el día a día y que no solo sirva para cocinar", cuentan en este portal de decoración y reformas.

 

Muchas incorporan una barra de bar y taburetes y otras añaden asientos o bancos para definir la zona de comedor. Las islas suelen estar situadas en el centro de la sala –aunque también las hay móviles– y ofrecen una circulación fluída que propicia la cocina participativa. Ahora bien, es un error tratar de colocarlas en espacios demasiado pequeños solo porque están de moda. "Las medidas ideales para una isla práctica con zona de fuegos, tabla de cortar y punto de agua son entre 250 y 270 centímetros, dejando entre la isla y las encimeras adosadas al muro unos 90 centímetros" cuentan en Houzz. Si se va a usar para comidas informales, la isla puede tener un tamaño más reducido. Si va a ser la zona de cocción, además de fregadero y área de basura, hay que poner una campana extractora y no dejar de iluminar esta zona, que suele ser uno de los aspectos más olvidados a la hora de diseñar una cocina, aconsejan en Leroy Merlin. El propietario tiene que plantearse si quiere integrar electrodomésticos y espacios de almacenaje.

 

 

Las encimeras se sirven de materiales de última generación, compactos, resistentes e higiénicos. Según Houzz, el acero inoxidable es un material que dota a la cocina de un aire profesional, es práctico y muy fácil de combinar. Las encimeras de la marca Corian permiten una sola pieza sin empalmes y la resina imita piedras naturales, como el gres o el granito. El hormigón es un material de moda, al igual que la madera.

 

El cuarzo ofrece una gama amplia de colores y permite diseñar encimeras con un grosor de entre 10 y 12 milímetros. El vidrio se adapta a las cocinas abiertas y tanto el granito como el mármol resisten bien los cortes y las altas temperaturas. Otro material llegado al mercado son las superficies ultracompactas sinterizadas como Dekton, mezcla de las materias primas que se utilizan para fabricar vidrio, porcelánicos de última generación y superficies de cuarzo.

 

El abanico de precios de las islas es amplio y depende de tamaños, materiales y calidades. Así, el proyecto para una cocina de 10 de metros cuadrados con isla y muebles es de 2.669 euros; una cocina abierta al salón con isla que incluye muebles, electrodomésticos, grifo, fregadero y pavimento, cuesta 4.542 euros; y una con todos los electrodomésticos ocultos sale por 9.013 euros, calculan en Leroy Merlin.

 

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